Cuentan que un alpinista, desesperado por conquistar el Aconcagua, inició su travesía, después de años de preparación.
Subiendo por un acantilado a solo cien metros de la cima, resbalo y se desplomo por los aires ....caia a gran velocidad, solo se podía veloces manchas más oscuras que pasaban en la misma oscuridad y la terrible sensación de ser succionado por la gravedad.
Seguía cayendo.....y en esos angustiantes momentos le pasarón por su mente todos los gratos y no tan gratos momentos de su vida. Pensaba que hiba a morir; sin embargo de repente sintió un tirón muy fuerte que casi lo partió en dos ....Sí, como todo un alpinista experimentado había clavado estacas de seguridad con candados a una larguísima soga que lo amarraban de la cintura.
Después de un momento de quietud......(Sigue) |